Artículos de Psicología, PSICOLOGIA

El cuidado relacional. Un aprendizaje desde el confinamiento.

Quiero compartir que me cuido a mi misma, que me dedico al aprendizaje relacional, que asisto al encuentro y la reconciliación de mis pacientes consigo mismos. Quiero compartir que esto está lleno de cuidado.

Se me ha hecho más palpable la necesidad y la importancia del cuidado, en estos meses de confinamiento. Mi tiempo se ha vertido en actividades, momentos, pensamientos, sentires y acciones relacionadas con mi cuidado propio y el cuidado de los demás. He mimado mi cuerpo, he mimado mi alma. He estado pendiente y en contacto con mis seres queridos y he atendido a mis pacientes.

¡Qué fácil me ha resultado esto, sin distracciones, sin prisa, sin compromisos y sin tantas excusas! Y al mismo tiempo ¡Qué difícil me ha resultado sostener mi propio dolor y mi propia alegría, junto a la de los demás!

No estoy diciendo que sostener las emociones de los demás sea mi responsabilidad. Es mi compromiso, como profesional y mi compromiso como un ser relacional que convive con otras personas. Quiero transmitir que, como seres relacionales, nos sustentamos y nos sostenemos como manada, como tribu, como comunidad, familia, equipo o grupo de amigos.

Sin estas vitaminas relacionales, esta crisis habría sido todavía más devastadora de lo que ha sido. Me pregunto ¿En qué mundo vivíamos previamente a esta crisis del coronavirus, en el cual el cuidado en las relacionales intrapersonales e interpersonales no era prioritario? ¿Dónde estaba nuestro foco de atención relacional?

Muchas personas tenían puesto su foco relacional en cumplir expectativas externas, cumplir auto exigencias internas, intentar ganar, evitar perder, mantener el poder relacional. Otrxs personas, se encontraban atrapadas en roles victimizantes carentes de fuerza para tomar decisiones.

Se abren las calles para que podamos salir y volver a relacionarnos entre nosotros, con ciertos cambios, en los que las cosas no son como antes. El gran aprendizaje de esta crisis sobre el cuidado relacional es que

Si no me cuido te estoy descuidando a ti”.

Salimos a la calle temerosos, calculando los dos metros, asustados y reactivos si nos acercamos más de lo debido. Las calles son tan estrechas a veces, otras veces somos tantos…. Aparece un nuevo credo:

“Si no nos cuidamos entre todos, nos irá mal a todos”.

Es posible, que cuando pase la pandemia, nos olvidemos de este credo, es posible que volvamos a sumirnos en dinámicas relacionales dónde el cuidado de uno mismo y del otro queda relegado, hasta nueva orden. Confío y le rezo a la vida para que muchos nos quedemos con este profundo aprendizaje relacional.

¿Qué mundo quiero habitar, cuando salga a la calle? Escucho esta pregunta en mi interior repetidas veces estos días.

¿Quién quiero ser en este mundo de “nueva normalidad”? Os invito a todos a reflexionar sobre esto y puede que la respuesta llegué más adelante, puede que encontremos un hueco silencioso dentro de nosotros que aguarda para llenarse.

Cuando me hago yo estas preguntas, vuelvo al pasado y me respondo con más preguntas ¿Quién he sido y por qué he sido así? ¿Cómo era el mundo que habitaba y que rol jugaba yo en el?

 

Pienso mucho en el planeta y en su rápida recuperación tras nuestro encierro. Pienso que hemos descuidado lo que nos mantiene vivos, lo que nos sujeta, a todxs y cada uno de nosotros y pienso que cuidarnos bien implica relacionarnos con respeto hacía la naturaleza, como reflejo de nuestra ser más genuino. Siento que, en este aprendizaje relacional, lo grande es esto. Lo grande es nuestro mundo y cuidar de el, es cuidarnos todos.

Roza, en cierto modo, para mi, una dimensión espiritual del cuidado relacional. Sentirse uno mismo y parte de un todo que no necesita expectativas, ni perfecciones. Poder ser uno mismo en armonía con el mundo nos empodera porque nos responsabilizarnos y nos despoja del victimismo.

En las crisis hay muchísima destrucción y a la par, aparecen oportunidades de crecimiento. El dolor de lo uno y la energía de lo otro, merecen nuestro cuidado.

Cuidado no es indulgencia, cuidado no es convertirse en un súper héroe y salvar a los demás, cuidado no complacer a todo el mundo.

Cuidado es hacer algo bueno por ti sin hacer daño a los demás y hacer algo bueno para los demás sin hacerte daño a ti mismo. Para poder hacer esto bien, implica aceptar que a veces sabemos hacerlo y otras no sabemos hacerlo. A veces, nos harán daño, y otras veces haremos daño. El cuidado implica la humildad de aceptar nuestros errores y la voluntad de buscar la reparación posible del daño.

Implica un constante aprendizaje relacional contigo y los demás, que mantiene vivo el cuidado.

Puedo decir que soy experta y principiante en aprendizaje relacional, tanto de mis necesidades, como de las de los demás. Experta y principiante en cada vínculo que nace o se mantiene en el tiempo.

El cuidado en relación debe convertirse en un aspecto central en nuestra vida, la calidad de la misma depende de ello.

L.G-A.V.

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