Nunca se lo había dicho a nadie

El espacio de terapia, para muchas personas, se convierte en un cofre secreto, una cueva dónde confesar sus más temidas inseguridades, un escenario dónde mostrar sus talentos escondidos, un lugar en el que hablar por primera vez. En mi experiencia profesional, he sido y soy testigo de muchas historias de vivencias pasadas, sentimientos, creencias, pensamientos y actitudes que salen del interior de la persona por primera vez. “Nunca se lo había contado a nadie” es una frase, que seguro que muchos de mis compañeros de profesión han escuchado en sus consultas.

Si escucho esta frase al principio de una sesión, es la inauguración de la confianza que deposita la persona en mi e hipotetizo que lo que me va a contar es importante (aunque no sea algo escandaloso o poco común). Cuando escucho esta frase durante el proceso terapéutico*,además de ser un recordatorio de esta confianza, puede significar que la persona ha conectado en algún nivel con un sentimiento de inadecuación o con una vivencia reprimida. En cualquiera de estos casos, presto una atención muy aguda para seguir el camino que muestra el hilo de esta frase. Ya que, interpreto que es una parte del paciente que busca ser integrada en la totalidad de la psique y por lo tanto, quizá haya cierta fragilidad en que esta parte del self pueda manifestarse o continúe negada para que el resto de la persona consciente se mantenga alejada de estas emociones desagradables.

RAZONES POR LAS QUE ESCONDEMOS ASPECTOS DE NOSOTROS MISMOS

Hay muchas razones por las que enterramos en lo más profundo de nuestro corazón ciertas cosas. Al reflexionar sobre ello, se me ocurren dos razones principales.

Por un lado, cargamos con ciertos aspectos nuestros para evitar enfrentarnos a la reacción de los demás. Nos guardamos para nosotros mismos, lo que nos da vergüenza porque hemos concluido en algún momento que ese aspecto personal, es malo, erróneo y nos hace defectuosos y nos asusta el juicio crítico de las personas que nos rodean. Otra opción es encerrar nuestros talentos, habilidades y capacidades, haciéndonos de menos, para no provocar envidia en los demás.  Al estar en relación, vivir en relación y necesitar relacionarnos, aprendemos estas estrategias para asegurar nuestro vínculo con otros, aunque sea pagando un precio muy caro, renunciar a ser uno mismo.

La segunda razón principal que escondemos el recuerdo de una experiencia pasada en nuestro interior, para no sentir el dolor del mismo, muchas veces temiendo revivir lo ocurrido. El trauma de algunas experiencias es tan intenso que no se ha podido reprocesar en la psique de la persona, como una experiencia desagradable que ya ha terminado. En estas ocasiones, tanto el dolor encapsulado dentro de nosotros mismos, así como la historia que nos contamos al respecto (normalmente llena de desvalorización y juicio hacia uno mismo por cómo actuó), son generalmente las causantes de que busquemos evitar entrar en contacto con el recuerdo.

COMO LO TRABAJO EN TERAPIA

En terapia, yo promuevo una relación segura, libre de juicio para que las personas que acuden puedan contar estas historias, expresar sus emociones y reescribir su propia identidad. Trabajo en sintonía con la experiencia de mi paciente, valorando las acciones, comportamientos y actitudes que pudiera tomar en determinadas situaciones ya que en ese momento eran las mejores opciones accesibles para la persona.

Muchas veces, nos da más miedo nuestro propio juez interno que es el que realmente sentencia que debería darnos vergüenza ser de una determinada manera o que nos impide brillar con nuestra inteligencia y sensibilidad para evitar la envidia del otro, que tanto daño puede hacer. Esto es lo que les reflejo, a muchos de mis pacientes y tomar consciencia de ello, para poder explorar el objetivo de los juicios internos, es un trabajo meticuloso y audaz.

Mantenerme presente, en contacto emocional con mi paciente permite que se cree un suelo firme en el que esos recuerdos traumáticos salgan a la luz y se dejen acariciar. Desde mi perspectiva terapéutica, sin un vínculo seguro, esto es difícil que suceda.

“Nunca se lo había contado a nadie”cuando llega esta frase a mi consulta, me sienta honrada y privilegiada de trabajar a pecho descubiertocon la persona que tengo en frente, me siento como un enlace entre su cabeza y su corazón y soy consciente de que estoy asistiendo al principio de una sanación profunda.

L.G-A.V.

*Proceso terapéutico: El tiempo que acude el paciente a terapia, cuya duración varía. No me refiero a una sesión terapéutica puntual.

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