Quiero cambiar, no se cómo y lo he probado todo

Quiero ayudar a un familiar pero no se cómo.

Quiero aportar algo a mi comunidad, familia, equipo de trabajo pero no se cómo.

Quiero ser diferente, quiero ser más auténtico pero no se cómo.

Quiero que mi negocio tenga éxito pero no se cómo.

Quiero hacer algo por los demás pero no se cómo.

Quiero cuidarme, quererme más a mi mismo pero no se cómo.

Quiero tener más tiempo de calidad con mis hijos/padres/sobrinos/pareja pero no se cómo.

Quiero descubrir qué es lo que quiero pero no se cómo.

Quiero hacer más deporte pero no se cómo.

Quiero vivir mejor pero no se cómo.

Quiero, quiero, quiero, quiero pero ¿cómo?

 En definitiva lo que quiero es CAMBIAR, sumando, restando, aportando o priorizando, dejando atrás o actualizando mi estilo de vida.

 Para ello me dicen que coma sano, que  haga ejercicio, duerma bien, pase tiempo con mis seres queridos, y que corte las relaciones tóxicas, sea consciente del valor que tiene el trabajo al que me dedico y ponga límites, que ponga mi intención en la abundancia y en lo que deseo para que el universo me lo proporcione. Tener un hobbie, no pasar mucho tiempo delante de una pantalla, me desconecte del móvil y haga meditación. Es importante ir despacio, vivir el presente, sonreir porque si no es un día pérdido,   explorar mi espiritualidad, potenciar mi creatividad, hacer terapia, ser auténtico y yo mismo, expresar mis emociones, cuidar el medio ambiente, beber agua y estar en contacto con la naturaleza, salir de mi zona de confort y practicar la gratitud.

Todo esto en multiples combinaciones distintas según las necesidades de cada unx. He aquí los ingredientes para potenciales recetas de felicidad, éxito y bienestar.

 

Entonces ¿por qué no me funciona si lo he probado todo? Si he estado cocinando distintas recetas y sigo sin cambiar, sin conseguir mis objetivos. Me energetizo para el cambio y un rato después ( días, semanas, meses o años) me desinflo y tengo la sensación de que tengo que volver a empezar.

Cada vez que me pongo en marcha en mitad del camino, me paro, me doy la vuelta, se me acaban las ganas.

 Me es muy difícil encontrar algo que realmente me guste, me llené de propósito, sentido, que me estimule y al mismo tiempo me proporcione estabilidad pero ¡ojo! Que no me aburra.  Asi que muchas veces acabo procrastinando y otras veces puedo incluso tener una depresión.

 

Pfff… vuelvo siempre a la misma pregunta

¿Cómo lo hago? ¿Cómo cambio?

La respuesta que te ofrezco, no es el camino fácil, ni tampoco es un camino del todo nítido. Es una respuesta con peso y proporciona resultados, cuando la integras. Viene sin receta y es para cualquiera que esté dispuesto a arriesgarse.

INVOLUCRARSE

Esto significa que seguir recetas sin realmente sentir que son para ti, que van contigo y con lo que tú necesitas, carece de significado.

Si hablásemos de magia, la magia está en esa involucración con los demás, con el mundo, con tu trabajo, con un hobbie, con tus relaciones interpersonales y sobre todo contigo mismo.

Claro que… como decía esto no es el camino fácil, osea que magia, poca. Involucrarse en algo requiere que pongas tus ganas, tu tiempo y dedicación en ello, en las dosis necesarias. Es decir:  si quieres aprender a tocar la guitarra no digo que estés 24 horas diarias pegado a la guitarra, pero si que le dediques el tiempo necesario para que pueda suceder el arendizaje.

¿Cómo te puedes involucrar y por qué es tan difícil?

Involucrarse implica comprometerse. El compromiso nos da alergia, repelus, pereza y mucho, mucho, miedo. El miedo es el que apaga nuestra motivación, nuestras ganas. Ese miedo nos protege con sus dudas para que nos quedemos en lo conocido aunque sea pagando el alto precio de vivir desmotivados.

¿Qué pasa si le dedico mi alma, tiempo y corazón a tal cosa o persona y luego no sale bien? ¿Y si no era para mi? ¿Y si me arrepiento?

Entonces estarás más cerca de lo que realmente quieres. Habrás aprendido que eso no era para ti. Habrás aprendido que esa relación te aporto algunas cosas y otras no y cuando te arrepientas entonces aprenderás sobre lo que hiciste mal y verás cómo lo puedes hacer mejor.

Vivir sin arrepentirse es muy limitante porque te prohíbe explorar y sentir experimentar en profundidad la vida, idependientemente de que siempre haya un final feliz.

Involucrate en tu trabajo, involúcrate en tu comunidad, en el mundo, en tus relaciones. No hay nada cómo comprometerse a vivir y experimentar una tarde estando con tus seres queridos para sentir que pasas tiempo de calidad.

La calidad de tus relaciones se mide en lo involucrado que estás tú y él o los de enfrente.

¿Esto significa que tengo que complacer y hacer todo lo que quieren los demás? ¿Es eso involucrarme, dejarme la piel por el resto? NO.

 Involucrarte es comprometerte a escuchar y escucharte, estar presente, interesarte por ti y por el otro, dedicar tiempo y espacio, quedarte y afrontar el conflicto, mostrar quién eres, ver quién es el otro, respetarte y respetar al otro y si todo esto no funciona, entonces si, irte.

Lo mismo sucede con las actividades, con tu trabajo, con tus intereses. Explora, pregunta, quédate un tiempo y observa si te gusta, hazlo con interés.

PFFF es que pierdo el interés…

 De acuerdo, volveremos varios pasos atrás y escucharemos a tu miedo, si vuelve a aparecer es porque se nos ha pasado algo por alto. Ajustaremos la atención y la sintonía hasta dar con ello y afianzar tu sentido de motivación.

No es el camino fácil pero como terapeuta es el camino con más colores, sutilezas y aprendizajes que conozco.

L.G-A.V.

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