Hablando con un buen amigo en una comida me decía “La culpa la heredamos los hijos, y nos sentimos mal por querer vivir nuestra propia vida”. La culpa desde luego es ese sentimiento que te hace sentir sencillamente mal por hacer o querer hacer cosas que son razonables según tu criterio y lo sean para los demás o no son decisiones, deseos, actitudes vitales que son buenas para nosotros mismos. 

Guilt
The injustice of Guilt Josh Hooker

¿Entonces para qué la culpa nos invade y nos paraliza? En mi opinión la función de la culpa efectivamente es “mantenernos a raya”, impedir que hagamos lo que nosotros queremos hacer y ser, para que no traicionemos a “otros” que nos dan su aprobación y afecto si hacemos, somos y vivimos como ellos quieren. Por lo tanto la culpa se mantiene en nosotros bien sujeta  con un propósito aparentemente positivo: nos asegura la aprobación y el afecto de los demás (a cambio de ser y hacer como otros quieren).

Hace poco aprendí que cuando tomamos y llevamos a cabo una decisión que es contraria a lo que los “otros” consideran correcto, al sentirnos culpables por ello, nuestra psique y nuestro cuerpo reaccionan como si estuviéramos en un limbo entre la decisión tomada y lo que deberíamos haber hecho. Así nos sentimos miserables y no disfrutamos la decisión tomada ni tampoco hacemos lo que “deberíamos”.

¿Cómo reaccionan nuestra psique y nuestro cuerpo? Nuestra psique reacciona provocando una rueda de pensamientos y justificaciones innecesarias sobre nuestra decisión llevada a cabo  y por otro lado pensamos  “no has hecho lo correcto, lo que deberías, tu decisión no es válida, tú eres mala persona”. Nuestro cuerpo mientras tanto reacciona, con opresión en el pecho, dolor de cabeza, baja las defensas, incluso pueden darte bajadas de tensión entre otros muchos síntomas. Psique y Cuerpo se acompasan expresando el sin vivir en el que te encuentras. Muchísimas personas justifican su no- decisión, argumentando que sino se sienten culpables. Hay gente que prefiere  no decidir no vivir como ellos quieren con tal de no sentirse culpable debido al malestar que esto genera.

¿Qué significa sentirse culpable, qué es exactamente “sentirse mal”? Es una mezcla de miedo y de enfado. Miedo por no haber hecho lo correcto, por haber contrariado a los “otros” , miedo de que los otros nos rechacen y nos dejen de lado por no haber hecho lo correcto, incluso miedo por hacer supuestamente daño a los “otros” con nuestra decisión, este último miedo es uno de los que sujeta con fuerza la culpa que sentimos. Además sentimos enfado por sentir que estamos en nuestro derecho de hacer lo que queremos, ser quienes queremos. Sentirnos enfadados y asustados hacía los “otros” es sinónimo muchas veces de “me siento mal conmigo mismo, me siento culpable por haber tomado una decisión  buena para mi” y así es como yo definiría en detalle lo qué es la culpa. Está sensación como decía al principio del artículo nos paraliza, nos atrapa. Cuando la culpa se instala en nosotros mismos ocurren dos cosas:

       La culpa silenciosa : nos auto esclavizamos y no ejercemos nuestra libertad. Sería el caso de las personas que ni siquiera hacen y son como quieren con tal de no sentirse culpables.

       La culpa atronadora: Hacemos lo que sentimos bueno y sano para nosotros, sintiéndonos asustados y enfadados ante los “otros” y por ende sintiéndonos mal con nosotros mismos.

¿Por qué nos importan tanto los “otros”? Obviamente los “otros” no son  seres malvados y crueles. Son personas a quienes queremos o son importantes para nosotros pueden ser familiares, amigos, pareja, compañeros de trabajo aquellas personas que nos dan cariño, afecto, ternura, con quienes pasamos buenos momentos además de ser personas con quienes tenemos conflictos, por eso surge la culpa con ellos no queremos perder su su cariño o su aprobación. Si fuesen terribles no tendríamos ningún problema en hacer lo que nos gusta. Estas personas tienen su manera de vivir, sus propias reglas  que son totalmente válidas para si mismas, no tienen porque serlo para nosotros. Nosotros podemos tener nuestras propias reglas, nuestra propia manera de vivir. El problema aparece cuando los otros nos imponen sus reglas o lo intentan, como adultos no tenemos porque acotar dichas reglas y ahí es cuando puede surgir la culpa.

¿Entonces que hacer para no sentirnos tan culpables?

Esto no es una fórmula mágica, son frutos de mi propia experiencia y creo que puede ser interesante tener en cuenta los siguientes ideas. En primer lugar no evitar la culpa. Si aparece en nosotros un sentimiento de culpabilidad, no lo evitemos e ignoramos. Intentar entender ese miedo y ese enfado que surge en nosotros y expresarlo de una manera adecuada. Si me siento culpable y no escucho mi emoción, en algún momento saldrá de manera inadecuada para mi. Después es necesario  ser conscientes de que los otros pueden imponernos sus opiniones y reglas, pueden intentar convencernos, incluso pueden hacer chantaje emocional. Ahora bien los otros no nos hacen sentirnos culpables. Nadie me hace sentir algo, ese algo lo siento yo. Yo me siento culpable. Yo soy responsable de sentirme culpable. No me hacen sentirme culpable. Esto significa que nosotros podemos actuar sobre la culpa, somos dueños de ese sentimiento. En segundo lugar saber que nuestras decisiones son igual de válidas que las de los demás y que llevarlas a cabo nos hace libres llevando nuestras propias riendas. En tercer lugar pasar tiempo, estar rodeado de gente que apoya nuestras decisiones, sentirnos acompañados, saber que al tomar esas decisiones no estamos solos (esto no significa que tomen la decisión en vez de tomarla nosotros) y por último encontrar ese puntito de valentía para lanzarnos a ser nuestra primera prioridad en nuestra vida, aunque de miedo, atreverse, cuando te atreves sabiendo que hay gente que vive la vida a su manera y no se sienten culpables, te atreves todavía un poco más.

¿Os atrevéis?

L.G-A.V.

About the Author LgavTerapeuta

Soy psicóloga y psicoterapeuta. Mi perspectiva integra todas las dimensiones del ser humano en terapia. Por ello en este espacio comparto artículos e información, sobre psicología, mi manera de trabajar, actividades que propongo y además un espacio para preguntas y dudas.

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