“Mi vulnerabilidad es mi fuerza” cuanto sentido tiene esta frase y que vértigo me ha podido llegar a dar con ella, me sigue dando vértigo… y tiene más sentido que nunca.

Imagen de The baobab way
No hay nada más vulnerable que un bebé y nada tiene más potencial que un bebé. Imagen de The baobab way

¿Cómo es esta frase posible? ¿Acaso vulnerabilidad no ha sido sinónimo de debilidad siempre? ¿En la debilidad está la fuerza? No me lo creo. Es mucho más fácil entender al ser humano en cajoncitos. Está el cajoncito de la fuerza. Está el cajoncito de la debilidad. El cajoncito de la fuerza es el que está más arriba y es el que es bueno y recomendable abrir, te da seguridad en ti mismo, eres aceptado socialmente, tienes más oportunidades en la vida, gracias a lo que guardas ahí dentro. Sin embargo el cajoncito de la debilidad es el último de todos, está polvoriento y de abrirlo tan pocas veces, cuesta bastante hacerlo. Además ¿para qué abrirlo? Si está lleno de cosas que hacen tiritar, sentirse muy pequeño e insignificante y desde luego, no ayuda nada para tener más oportunidades en la vida. Aparentemente.

Muchos rehúyen de la palabra débil, no les gusta el concepto debido a la atribución social que se la ha dado. Lo entiendo, es una palabra fea, sin embargo no solamente me sirven las palabras atractivas para hablar de las personas; o las que consideramos atractivas: Fuerza, Poder, Alegría, Sonrisa, Optimismo. Estas palabras solo muestran una cara de la moneda. En la otra cara de la moneda están las palabras feas: debilidad, rabia, tristeza, lágrimas, pesimismo, debilidad. Preferimos hablar de vulnerabilidad, suena más humano, más poético. A mi personalmente también me gusta más la palabra vulnerabilidad. No nos engañemos, la vulnerabilidad está relacionada a las sensaciones a las que nosotros les atribuimos un profundo sentimiento de debilidad. Hago hincapié en el lenguaje que utilizamos, porque estoy convencida que las palabras que usamos dicen mucho de lo que nos permitimos mostrar y lo que necesitamos esconder, para sobrevivir en una sociedad en la que mostrar tu vulnerabilidad sigue sin ser plato de buen gusto.

Sigamos entonces, intentando integrar y comprender esa frase “Mi vulnerabilidad es mi fuerza”. Se puede analizar racionalmente y sin embargo todas las veces que lo he hecho o que he oído a gente explicándolo de manera cerebral, no me daba la sensación de que  nos lo estuviéramos creyendo. Quizá la mejor manera de comprender está frase, sea asimilándola a través de la propia experiencia. A mi me ha ocurrido varias veces y como decía al principio de este artículo, tiene sentido y me sigue dando miedo, porque soy persona. Por ejemplo yo he sufrido acoso escolar de niña y como pre adolescente, y durante mucho tiempo pensé que aquella historia de tanta humillación estaba ya superada, todas aquellas palabras y sentimientos de inferioridad estaban solucionados y sin embargo la rabia y las creencias que yo adopté seguían ahí, en el cajoncito olvidado de la debilidad, que no me gustaba nada mirar. Poco a poco me atrevo a abrirlo en terapia y me duelen los ojos al mirar lo que todavía queda dentro. Poco a poco voy sacando y mirando cada cosa. Me reconcilio con un pedacito de mi vulnerabilidad. Ahí está. Ahí está la fuerza. El poder de la reconciliación con lo que no te gusta de ti. Como dice Victor Frankl la psicoterapia no es una lucha con uno mismo, es una reconciliación. Saberte fuerte, saberte débil, saberte poderoso y vulnerable. Es lo que te hace ser completo. Y eso te abre todas las oportunidades en la vida. Mi vulnerabilidad es mi fuerza.

Esta reconciliación con uno mismo, es un proceso largo, que cada vez se hace más accesible de conseguir, cuando estás en ese camino, que para muchos sucede en terapia.

En esa reconciliación reside el sentido de la frase estelar de este artículo.

Ese abrazo propio que nos damos al aceptar nuestra vulnerabilidad, no es fácil de conseguir si pretendemos que sea una reconciliación total y absoluta con uno mismo. Abrir nuestro cajoncito de la vulnerabilidad es algo muy íntimo y a veces doloroso, abrirlo despacio y sacar cada cosa a su debido tiempo, es la mejor manera de integrarlo. Por ello entender que ser vulnerable es ser fuerte y que ser fuerte es ser vulnerable, es un aprendizaje continuo en la vida. Ya que vivimos y viviremos situaciones en las que nuestra fuerza se hará más visible y momentos en los que nuestra vulnerabilidad saldrá a la luz también. Esos momentos son las oportunidades para recordar y volver a aprender que la vulnerabilidad es la fuerza. A mi personalmente y profesionalmente es lo que me impulsa a seguir descubriéndome y a creer profundamente en el potencial de los pacientes.

L.G-A.V.

Sobre el Autor LgavTerapeuta

Soy psicóloga y psicoterapeuta. Mi perspectiva integra todas las dimensiones del ser humano en terapia. Por ello en este espacio comparto artículos e información, sobre psicología, mi manera de trabajar, actividades que propongo y además un espacio para preguntas y dudas.

3 comentarios

  1. La vulnerabilidad de mostrarte tal cual eres, con lo que has pasado y te ha herido es el mejor ejemplo de la coherencia de tu artículo…
    Mi más sincera enhorabuena, me ha encantado

    Me gusta

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