Birth of a Dryad. www.imgfave.com
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De la tierra, yo nací postrada ante el mundo, yo nací curvada, sostenida por mis piernas, lanzada hacía delante, con la cabeza bien agachada, solo podía ver la tierra, mis manos colgando mecidas por la brisa. Yo nací herida, nací de una raíz hundida. Yo nací, brote de la semilla, sentí las raíces escondidas expandirse, moverse, estirarse hacia arriba, cuando yo salí al mundo y respiré vida. Estaba agarrotada, cubierta de barro sanguíneo. Torcida. Yo nací torcida, con unos bulbos en la cabeza. Yo nací con ganas. Y los juncos cantaron desde el final de sus gargantas, las voces verdosas de sus cuerpos, resonaron en mis oídos adormecidos. Abrí los ojos otra vez y me alargué. Me alargué toda entera y pude ver más allá de la tierra, vi los juncos, vi los pájaros alzando el vuelo y miré el cielo oscuro que caía sobre el agua, sobre mi ,sobre la tierra húmeda que me había hecho. Yo nací una noche allí, como un tubérculo, como una expansión del barro, nací con arcilla entre mis dedos, nací ya hecha, ya crecida, poco a poco con la luz me fui incorporando, como una planta que se yergue ante el alimento que le da el sol, con la voz del viento que soplaba, levanté mi cuerpo, levanté mi alma.

Yo nací desnuda, con la piel al descubierto, arañada por las piedras. Nací esa noche y al cabo de un tiempo volví a nacer de día con el sol de frente acurrucada en un hueco entre las rocas marinas. Yo nací encogida de las profundidades, salí a flotar por la costa y las playas me abrazaron. No soltaba el aire, era un globo humano, si escapaba el aire me hundiría de nuevo en el útero oceánico. Yo nací y fui pescada entre redes de una barca que me arrastro hasta el puerto más cercano, donde aprendí a caminar.

En aquel lugar, olvide todo lo que hasta entonces había sido.

Resucite mil veces más entre los demás niños, que eran niños y yo era otra más. Fui otra niña sin saberlo, nadie me lo dijo, nadie se acercó, se agachó para estar a mi altura y decirme “pequeña, tú también eres una niña”. Yo era mayor. Mayor con mi cuerpo de niña. Mayor sin mi olor a tierra, a infante. Todo aquello que me hacía niña, yo lo desterré a un lugar recóndito, yo era mayor. Me hice mayor en la ciudad y amé su asfalto, lo sigo haciendo, amé el olor a coches y gasolina. Los ruidos inapagables de la ciudad. Ame los grises y los colores salteados de las calles. Lo amé como ahora lo amo, lo ame porque reflejaba la belleza de la soledad, no hay nada más solo, más anónimo que una ciudad. Y amo ese anonimato, me jacto de llevarlo por bandera en los trenes del metro, donde por cierto también nací alguna que otra vez en las sonrisas de los viajeros, en la mirada curiosa y pasmada de un bebé, ese bebé que yo fui y no me acuerdo. Yo , yo , yo. Nací cuando aprendí a hablar, que grandioso nacimiento, cuantos aplausos ante aquel momento. Nací y no me callé en mucho tiempo continuaba parloteando, para no decepcionar a mi público, que asistía a mi nacimiento.

Quizás ahora nazca cada vez que pronuncie la palabra YO, me hago a mi misma, me permito ser, me doy espacio en el mundo, me pronuncio en un breve sonido que precede a una vida en frase, en acción, en pensamiento, en cuerpo. YO.

Quisiera nacer más veces, quisiera nacer como lo he hecho, en un orgasmo, nacer del éxtasis, del amor, de la más intima conexión. Así nací cuando nací de mis padres y no fui más que célula. Así he renacido con mis amantes. Así he nacido conmigo misma.

Nacer es algo inesperado, por muy anhelado que pueda sentirse.

Nacer es arriesgado, peligroso, nacer solo en el desierto, aterra. Es mejor nacer en un vertedero rodeado de ratas, y convertirme en rata. Yo he sido rata. Yo he nacido en el desierto. Nacer la primera vez no es una opción. Nacer de tus padres, nacer de entre la carne de tu madre es obligatorio. Naces. Ya eres, ya soy. Esa vez parece ser la más importante. Parece ser la más difícil. Nací y fui difícil aquella vez, no nací rápida ni suavemente, cause daño,miedo,tensión,estropicio. De mis nacimientos no es mi favorito.

Me gustaría nacer desde otros lugares, conozco bien las mazmorras, los pozos, los abismos, allí he nacido muchas veces, llevo el sello escondido, para que no reconozcan que mi primera respiración fue de aquellos aires sucios. Me gustaría nacer en un abrazo vertical, me gustaría nacer en la mirada de quién me ve.

Nacer de mi cuerpo, de mi movimiento, nacer como un árbol centenario, nacer como un animal salvaje, como un alma confiada, como un ser amado, como un espíritu libre.

L.G-A.V.

Sobre el Autor LgavTerapeuta

Soy psicóloga y psicoterapeuta. Mi perspectiva integra todas las dimensiones del ser humano en terapia. Por ello en este espacio comparto artículos e información, sobre psicología, mi manera de trabajar, actividades que propongo y además un espacio para preguntas y dudas.

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