El miedo a tu belleza. Autoestima y constructos sociales.

Querido Diario:

Me he dado cuenta de que estoy aterrada de mi belleza. Me da pánico pensar que mi belleza genera deseo descontrolado, objetivación de mi cuerpo y envidia. Dicen por ahí que no solamente provoca esto, además genera que los demás me idealicen y proyecten sus expectativas en mi. No quiero ser ídolo de nadie. Quiero ser guapa y punto. Ser atractiva, mostrarme cómo soy, que mi belleza sea mi una característica más que me define. Sigue leyendo El miedo a tu belleza. Autoestima y constructos sociales.

Para quién se sienta Patito Feo

Hoy pienso en todos los que nos hemos sentido patito feo en algún momento vital y cómo esto nos ha marcado. Los patitos feos no se sentían feos cuando llegaron al mundo, hasta que les señalaron lo feos que eran por ser diferentes, por sobresalir, por desencajar, por desentonar con la norma, lo común , lo “normal”. Sigue leyendo Para quién se sienta Patito Feo

Menstruación: La rareza de no sentir rechazo hacia mi cuerpo.

Siempre he llevado como un secreto el hecho de que gusta mi menstruación. Últimamente me he preguntado mucho a que se debe que lo haya considerado que estar a gusto con mi regla sea algo extraño, perverso incluso fetichista. Si la mayoría de las mujeres que conozco rechazan su menstruación y a si mismas, entonces debo ser la rara. ¿Y si, mi relación con mi regla fuese mucho más sana precisamente porque no vivo ese rechazo? Sigue leyendo Menstruación: La rareza de no sentir rechazo hacia mi cuerpo.

La Rabia de Amar

 

Quiero que me quieras como yo quiero.

Que me hables con un lenguaje que yo comprenda.

Quiero que me quieras ya, que busques mi mano, que me sorprenda y tranquilice tu contacto.

Quiero que me abraces y sentir entre tus brazos cómo mi cuerpo reencuentra la paz. Quiero que me lleves de la mano y la sueltes a su debido tiempo y todavía falta. Mi mano sigue siendo la de una niña. Sigue leyendo La Rabia de Amar

De regreso a casa

Ha llegado el momento de volver a casa. La casa de dentro. La casa de la que me alejo día tras día y me olvido cada vez del camino de regreso. Una casa hecha a medida. Mi casa. Sin grandes decoraciones, estanterías repletas de libros y algunas postales. Luces de colores y a veces olor a incienso. Mi cuerpo se suelta con solo mirar dentro de sus ventanas y ver las mantas que me arropan siempre que quiero. Sigue leyendo De regreso a casa