Recolocar nuestras pérdidas

Mi estómago se retuerce, mi pecho aprieta, mi tripa se hincha, mi frente trae consigo una nube constante a su alrededor. Mi mente se evapora, mi corazón está bien escondido y yo me siento como una autómata, que a ratos se agarra al rayo de sol más cercano y se deja colgar en él, como si de una liana se tratará. Seguir leyendo “Recolocar nuestras pérdidas”