A la sombra en Verano

Sombras. Penumbra. Refugio del sol.

Olvido del ardor que el asfalto vomita.

Sombra, me escondo en tu escondite sin luz,

Luz que en esta ocasión ciega y quema. No se si es porque el mundo se recalienta y no hacemos mucho por pararlo o porque yo este verano llevo demasiada emoción a 40 grados de intensidad. O ambos.

Luz que este año rehúyo, este verano busco el amanecer y el atardecer y entre medias, cuando la ciudad se marea con 42 grados de temperatura, el humo de los coches, las explanadas de cemento abiertas, las plazas, las rotondas. Salir y hacer un recado es atravesar un desierto árido, difícil.

Ni una brizna de aire y parece que el corazón va a pararse en cualquier momento. Intento apagar mi mente, cerrar los ojos, respirar acompasadamente y seguir hacia delante hasta llegar al portal.

En estas horas, me retiro.

Me retiro internamente al silencio de la sombra que protege y no me asusta.

La luz que empuja entre las rendijas de las persianas, detrás de los estores. El sol es incansable. La atmosfera se abre, el mundo se derrite y mi pena se prende.

La alegría también se enciende, porque huele cada vez más a vacaciones, todo se mezcla en un coctel de sopor.

Solo busco flotar en el mar, reír de noche y aguardar que la clarividencia vuelva.

Mis ojos se abren grandes en la oscuridad. No tengo ganas de mas.

Quiero llegar a ese punto de la noche en el que mis sentidos se agudizan, mi mente se calma y me siento como una flor a punto de abrirse.

Tanto revuelo dentro de mi, plumas y alas, y graznidos y cantares.

Tanto que digerir, procesar, convertir en alimento.

Tanto estiércol que fertilizar.

Las patatas desprenden un olor fuerte que perfuma mi cocina y la despensa. No me gusta. Preferiría darme un chapuzón en la limonada que está en la nevera.

En la sombra duermo, escribo, descanso.

Este año busco la sombra y el agua. El sol puede colarse e iluminar mi casa, mis pasos, mi vida, pero no mucho estos días. No tanto.

Sombra, juego contigo, me divierto mirando todas tus formas. Nunca antes había disfrutado tanto contigo, nunca antes había comprendido la importancia de tu presencia dentro y fuera de mi. Respiro despacio en ti.

Despacio, mi cuerpo me pide ir lento.

Necesito mar, sombra y silencio.

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