En mi experiencia personal reciente he descubierto que hay una diferencia entre despedirse y dejar ir. A pesar de haber estudiado y haber hecho ya algún que otro duelo, estos términos siempre han tenido un toque abstracto y poco claro. No hay nada cómo vivir la vida misma para entender y dar significado a estos conceptos.

El proceso de duelo por un lado y las rupturas de pareja por otro están altamente estudiados y no pretendo ofrecer un nuevo teorema sobre cómo llevar a cabo un duelo de pareja. Solo pretendo compartir lo que yo he vivido y vivo a través de mi experiencia personal. Es decir voy a hablar de lo que yo considero que es “despedirse” y “dejar ir” a una pareja , ya que forman parte del proceso de duelo de pareja y arrojar más luz en este campo.

Despedirse es decirle al otro “Adiós, me hiciste daño, te hice daño. Te amé, me amaste. Te perdono, me perdono. NOSOTROS hemos dejado de funcionar y esto me enfada hasta gritar desde mis tripas, me entristece hasta escurrir la última de mis lágrimas, me aterra pensar en el día siguiente sin ti. Aprendí de ti, aprendí de mi, contigo. GRACIAS, ahora te dejo ir, vete”

shutterstock_119794141
Imagen de MOGUL.

Dejar ir al otro es sentir que ya no tienes más que decirle, ni que resolver , sientes que ya no necesitas al otro, en definitiva que ya no hay nada “pendiente”(cuando algo pende es que sigue sujeto a otra cosa) y por lo tanto te “desprendes” (desprenderse es dejar de estar prendido, sujeto a otra cosa) del otro.

Para despedirse lo mejor posible, no puedes haber echado a patadas y haber lanzado lejos de tu interior y de manera abrupta a la persona de quién te despides. Para despedirte de esa persona si no está presente en el exterior, tiene que estarlo en tu interior. Al echarla a patadas sin despedirte, se quedan muchos asuntos pendientes que se transforman en rencor y amargura. Esos sentimientos a quién afectan al 100% es a ti mismo. A primera vista resulta más fácil, echar a patadas y cambiar la cerradura del corazón, por si acaso el otro se ha llevado la llave que antes abría nuestro interior. Sin embargo lo que se queda dentro de este, son un cúmulo de sensaciones que no hemos expresado: El enfado por lo injusto que nos parecieron algunos momentos y situaciones, por sentirnos ignorados, menospreciados y olvidados a veces. La tristeza que brota al sentir que ya no puede ser, que no podrá ser, que ya no tiene sentido y que se acaba algo que amamos tanto y que quizá sigamos amando. Luego aparece el miedo enorme y acechante y nos hace tiritar ante la soledad que nos dibuja como única opción de futuro, de salida. Es verdaderamente devastador, todo lo que se nos queda dentro si no nos despedimos. Al despedirnos este enfado, esta tristeza y ese miedo se vuelcan hacia fuera, no nos queda más remedio que sentir estas emociones unas primero y otras después. Si las expresamos si las volcamos hacia fuera, estos sentimientos por muy largos en el tiempo que puedan aparentar ser, son transitorios. Es verdad que en la vorágine que se desencadena en nosotros, se pasa mal. Si, se pasa mal. Llega un punto en el que en medio de esta despedida profundamente emocional, nos arrepentimos, nos paralizamos, nos desequilibramos. A medida que pasa el tiempo, y uno respira, ya van quedando menos cosas que decir en esta despedida y comenzamos a “Florecer y Morir” como dice una letra de la banda británica Coldplay. Nos sentimos bien a ratos y vemos esperanza y luego nos hundimos en lo más oscuro otra vez. Hasta que vamos floreciendo cada vez más. Y nos quedan las últimas palabras de la despedida, “Aprendí junto a ti, Gracias”. En este proceso de florecer y morir, aún cuando ya quedan las últimas palabras puede llegar el miedo con su ejercito entero y amenazarnos con la premonición de una vida en soledad. En este punto del proceso hay que tomar un riesgo y apostar por vivir nuestra vida aunque sea solos pero nos habremos despojado de lastres que no alimentan solo pesan y ocupan espacio, será una vida libre. Abierta a lo nuevo por venir… ¿y si lo nuevo por venir es malo? Que miedo… Es cierto, nadie te puede asegurar que lo nuevo por venir vaya a ser exclusivamente bueno, solo puedes asegurar la esperanza que tú tengas para descubrir, para volver a empezar, para continuar evolucionando. Cada uno decide si este riesgo les merece la pena.

¿Qué sucede si no me arriesgo? Nada nuevo, lo mismo que antes eso lo sabe cada uno, seguir enganchado a lo que no funcionaba, seguir intentando funcionar. Sigues igual.

¿Qué sucede si me arriesgo? Si te arriesgas a decir esas últimas palabras, a terminar la despedida y a sentir “ Ahora te dejo ir, vete” , entonces te desprendes de esa persona entonces sucede el “Dejar ir” ya te has despedido, y dejas marchar al otro de ti, le abres la puerta de tu corazón para que salga de ti. Esto lo haces porque ya no te queda nada pendiente ya te has despedido y arriesgado. Ahora te quedas tú con la puerta de tu corazón abierta y puedes decidir cómo continuar. Puedes cerrar la puerta de tu corazón y quedarte un rato contigo mismo, y más adelante volverla a abrir o directamente dejarla abierta y abrir las ventanas y ver a quién dejarás entrar la próxima vez.

En conclusión, desde mi punto de vista para que un duelo de pareja sea lo más sano y fluido posible es recomendable despedirse de quién ya no está o de quién se va a ir, antes de dejarlo marchar. No es recomendable echar enseguida al otro de nuestro interior si nos quedan asuntos pendientes. Despedirse y luego dejar ir forman parte del proceso de duelo, que llevado a cabo de esta manera uno mismo consigue sentirse, libre, sanado y abierto a lo qué esté por llegar.

L.G-A.V

Libros Recomendados

El Duelo Terapeutico” Autores : José Zurita y Macarena Chías. 

“Seguir sin ti” Autores: Jorge Bucay y Silvia Salinas

Sobre el Autor LgavTerapeuta

Soy psicóloga y psicoterapeuta. Mi perspectiva integra todas las dimensiones del ser humano en terapia. Por ello en este espacio comparto artículos e información, sobre psicología, mi manera de trabajar, actividades que propongo y además un espacio para preguntas y dudas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s