«Cuando alguien duele tanto como tú. Hay un desprendimiento de lágrimas. Y caen a pedazos, ruedan, mojan, se hunden en mis labios. Decoran el borde del papel sobre el que escribo. Cuando alguien duele tanto en el estómago cómo tú. Las lagrimas se desprenden distrayendo el vació agudo que siento, a ratos.
Tristeza. Profunda tristeza cuando renuncias. Yo renuncio y se desprenden de mis montañas lagrimas pesadas como rocas.»
Las estrellas se cayeron una por una, como un domino celestial. Fueron a parar a mi canasta. Las unas contra las otras se mordían pensando que la culpa era de las demás por haberse caído. Sigue leyendo «La Luna Atada.»→